Se realiza el monitoreo multiparamétrico en tiempo real de seis volcanes activos del país: Pacaya, Fuego, Santiaguito, Atitlán, Agua y Tacaná. Esta labor se organiza en cuatro grupos de trabajo especializados, que abarcan distintas disciplinas y técnicas de monitoreo: monitoreo instrumental sísmico-acústico, observatorios locales (en los volcanes Agua, Fuego, Pacaya y Santiaguito), sensores remotos (satélites y cámaras web) y evaluación de amenaza volcánica (vulcanología física).
Esta estructura permite la vigilancia integral de diversas amenazas volcánicas, entre ellas lahares, dispersión y caída de ceniza, anomalías térmicas, flujos piroclásticos, explosiones, avalanchas, flujos de lava y columnas eruptivas.
Con un equipo conformado por 20 personas (técnicos de campo, geólogos, físicos, matemáticos), se mantiene un trabajo técnico y científico permanente (24/7), orientado a generar información relevante e indispensable para la toma de decisiones en la mitigación y gestión del riesgo volcánico.
¿Cómo lo hacemos?
Cada volcán monitoreado en tiempo real cuenta con estaciones multiparamétricas equipadas con sensores meteorológicos, sísmicos, acústicos y cámaras web. Durante proyectos de colaboración interinstitucional e internacional, estas redes de monitoreo se amplían, proporcionando datos más robustos y esenciales para la investigación volcánica, tales como: monitoreo de gases y cámaras térmicas. Actualmente, el número de estaciones multiparamétricas en cada volcán son: Pacaya (5), Agua (1), Fuego (9), Atitlán (1), Santiaguito (13), Tacaná (1). Durante las crisis volcánicas —como paroxismos o eventos eruptivos de gran intensidad— la información generada por estos sensores resulta fundamental, pues permite registrar el inicio y la evolución de cada amenaza volcánica, brindando datos oportunos para la toma de decisiones.
El monitoreo también se complementa con trabajo de campo, mediante la aplicación de técnicas geológicas y geofísicas para el mapeo de depósitos volcánicos. Herramientas como vuelos de drones, simulaciones computacionales y análisis petrológicos contribuyen a comprender la dinámica de las amenazas volcánicas y su posible impacto en las zonas aledañas.
El volcán Santiaguito, considerado el más peligroso de Guatemala, cuenta con la red de monitoreo más extensa del país, compuesta por 13 estaciones multiparamétricas. Esta infraestructura ha permitido implementar un sistema de alerta temprana ante el descenso de lahares durante la temporada lluviosa.





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